Mientras que el presidente de la República, Felipe Calderón Hinojosa, habla del respeto a la libertad de prensa en su gobierno, los ataques contra periodistas críticos y medios informativos que según él se salen del "guacal", su socio y operador político, Juan Camilo Mouriño, abre fuego contra comunicadores incómodos.
La estrategia del gobierno Calderonista, se fundamenta en el programa denominado "Manzana Azul", el cual consiste precisamente en desprestigiar al "enemigo o adversario" estrategia implementada por Mouriño desde la campaña del hoy mandatario.
Difamar, bloquear a medios y reporteros que no se "alinean" a la versión informativa de la presidencia, que a través de la Dirección de Comunicación Social al mando de Maximiliano Cortazar y de Cesar Nava, Secretario Particular de Calderón, los castiga exhibiéndolos públicamente como delincuentes, violadores y desmoralizados.
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Manzana Azul que está detallado en el libro “México País de Cínicos", pronto a salir a la luz pública, apunta además el usar a los niños de padres panistas para capacitarlos y enviarlos a las escuelas, clubes sociales, fiestas infantiles, etcétera, para sacar a través de los menores información con sus compañeros de lo que sucede entre matrimonios y parientes y compañeritos priístas, perredistas y de otros partidos; confidencias que se viven en sus hogares, pleitos conyugales o comentarios políticos surgidos entre sus progenitores, usando esa información en contraespionaje, como en la época de Hitler, Mao Tse Tung o Lenin, algo verdaderamente canallesco que, Mouriño trajo a nuestro país como aportación de "cultura Política", muy parecida a la estrategia implementada por el pernicioso y diabólico francés José María Córdoba, quien convenció a Carlos Salinas a ejecutar a Luis Donaldo Colosio.
Es así, como en google, a través de blogs, la Presidencia de la República y usando a jóvenes expertos en informática, escriben canalladas contra Gabriel Alós Sala, como lo demuestra el abrir esos medios para verificar las acusaciones de haber violado a una niña; de haber estado preso casi en todas las cárceles del país, pasando a desprestigiar a parte de su familia, estrategia usada en su momento por Joaquín López Dóriga en el desaparecido Heraldo de México y que “México País de Cinicos” refiere literalmente, aunque Alós Y López Dóriga ya han fumado la pipa de la paz, mediante la intervención del propio Emilio Azcárraga Jean, quien ve a Alós como a un familiar desde pequeño.
En cuanto a Calderón, acosado por sus muertos como lo titula esta semana Proceso, tras el asesinato del agente federal, cerebro de su estrategia contra el narcotráfico, montó en ira regañando a los poderes Judicial y Legislativo; acusó a los medios de comunicación de colaborar con el crimen organizado y en medio del descontento entre los altos mandos castrenses, arremete contra la prensa, acusándonos del ambiente de violencia e ingobernabilidad en México.
Ya preocupa en los Estados Unidos que ese descontento entre el Ejército, la Marina y entre grupos guerrilleros y perredistas involucrados en las FARC, pueda sobrevenir un golpe de estado contra su gobierno.
Al igual que sucedió con Andrés Manuel López Obrador, la soberbia ha invadido la sensibilidad política de Calderón. Columnistas, escritores, intelectuales y hasta empresarios , encabezados por Valentín Díaz Modoro, ex presidente del Grupo Modelo, le han hecho llegar de cerca y al oído el peligro en que se encuentra y que de no restablecer puentes con los principales actores políticos del país, y sobre todo con los medios de comunicación a quines ha agraviado, podría sobrevenirle un peligroso "Infarto Politico"
Ha quedado claro que los perredistas no están ni mancos, no cojos y menos aún son pendejos; están ligados con las FARC como lo documento El Universal, a cuyos directores solo falta que los vuelvan a apresar con argumentos de defraudación fiscal, como lo hicieron con Juan Francisco Healy Ortiz, historia que documenta también “México País de Cínicos”.
En la Secretaría de Gobernación y dentro del área de Comunicación Social, no ejerce su mando Manuel Monterrubio, al que envió ahí Maximiliano Cortazar, sino que quien realmente ordena y dispone es Norma Díaz, a quien los colegas le han puesto el mote de "La Monja Álferez y sus Muchachas”, éstas ultimas guapérrimas, como único mérito para cobrar de 30 a 40 mil pesos mensuales. Norma le habla de tú a Calderón y a Margarita su mujer y es el poder tras el trono en la Segob, tal como lo ejerció en Los Pinos en el mismo puesto, amarrando navajas entre todos los reporteros de la fuente.
En fin que La Manzana Azul, camina por la Geografía Nacional como pólvora a encenderse y claro Mouriño con su cara de "Angelito", como lo ventaneó Brozo el pasado viernes, será el causante de la caída del "Imperio Calderonista", aunque todavía entre muertos y descontentos, hay tiempo de rectificar.
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